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Por qué el Software Debería Ser Libre  
Proyecto GNU -Fundación para el Software Libre (FSF)
Versión del 24 de Abril, 1992) 

Introducción

La existencia de software provoca inevitablemente que nos
preguntemos sobre qué decisiones concernientes a él deberían
tomarse. Por ejemplo, supongamos una persona que teniendo
una copia de un programa se encuentra con otra que desearía
tener una copia. La posibilidad de copiar el programa
existe; ¿quién debería decidir si esto se lleva a cabo o no?
?¿las personas involucradas? ¿U otro sujeto, llamado
``dueño''? 

Los desarrolladores de Software generalmente consideran
estos problemas basándose en que el criterio para
resolverlos es maximizar los beneficios del desarrollador.
El poder político de la empresa ha llevado al gobierno a la
adopción de este último criterio así como el propuesto por
los desarrolladores: que el programa tiene un dueño,
generalmente una compañía asociada a su desarrollo. 

Me gustaría considerar el mismo problema pero usando un
criterio diferente: la prosperidad y la libertad del público
en general. 

La respuesta no puede provenir de la ley vigente --la ley
debería amoldarse a la ética y no al revés. Tampoco el día a
día resuelve este problema, a pesar de que puede sugerir
algunas soluciones posibles. La única forma de juzgar es
viendo quién se ve ayudado y quién se ve perjudicado
mediante el reconocimiento de dueños de software, por qué, y
cuánto. En otras palabras, deberíamos realizar un análisis
del tipo costo-beneficio en nombre de la sociedad como un
todo, teniendo en cuenta la libertad individual así como la
producción de bienes materiales. 

En este ensayo, describiré los efectos provocados por el
hecho de tener dueños, y mostraré que los resultados son
perjudiciales. Mi conclusión es que los programadores
debemos dedicarnos a animar a otros a compartir,
redistribuir, estudiar y mejorar el software que escribimos:
en otras palabras, escribir software ``libre''.(1) 


Cómo los Dueños Justifican Su Poder

Aquellos que se benefician del sistema actual en donde los
programas se entienden como propiedad esgrimen dos
argumentos en favor de su derecho de ser dueños de
programas: el argumento emocional y el argumento económico. 

El argumento emocional es del tipo: ``Pongo mi cariño, mi
corazón, mi alma en este programa. Proviene de mí, es mío!''


Este argumento no necesita de una refutación seria. El
sentimiento de cercanía es uno que los programadores pueden
cultivar cuando les viene bien; no es inevitable.
Considérese, por ejemplo, cuán deseosos esos mismos
programadores firman y ceden sus derechos sobre el programa
a una gran compañía a cambio de recibir un salario; el apego
emocional se desvanece misteriosamente. Por el contrario,
considérense a los grandes artistas y artesanos de la época
Medieval, que ni siquiera firmaban sus trabajos. Para ellos,
el nombre del artista no era importante. Lo que importaba
era que el trabajo se había hecho --y el propósito al que
servía. Esta visión prevaleció durante cientos de años. 

El argumento económico es del tipo: ``Quiero ser rico
(normalmente expresado de manera poco precisa como `vivir de
algo'), y si no me dejas llegar a rico programando, entonces
no programaré. Todo el mundo es como yo, de manera que nadie
programará jamás. ¡Y te encontrarás conque no tienes
programas!'' Esta amenaza suele estar disfrazada de 'consejo
de amigo que viene de un sabio'. Explicaré más tarde por qué
esta amenza es algo completamente absurdo. Antes me gustaría
presentar una suposición implícita que es más evidente en
otra formulación del mismo argumento. 

Esta formulación empieza comparando la utilidad social del
software propietario con la utilidad sin ese software, y
entonces llega a la conclusión de que el software
propietario es, en general, beneficioso, y debería ser
promovido. La falacia aquí se encuentra en comparar
solamente dos posibilidades --software propietario vs.
ausencia de software-- y suponiendo que no existen otras
posibilidades. 

Dado un sistema en el que impera la propiedad intelectual,
el desarrollo del software se encuentra generalmente
vinculado a la existencia de un dueño que controla el uso de
ese software. Mientras existe este vínculo, estamos
continuamente frente a la elección entre software
propietario o nada. Sin embargo, esta unión no es ni
inherente ni inevitable; es más bien una consecuencia de la
decision sociolegal específica sobre lo que estamos
considerando [However, this linkage is not inherent or
inevitable; it is a consequence of the specific social/legal
policy decision that we are questioning]: La decisión de
tener dueños. Formular la elección entre software
propietario y ausencia de software está pidiendo a gritos
este planteamiento. 


El Argumento en contra de Tener Dueños

La pregunta que se nos plantea es, "¿Debería el software
estar vinculado a la existencia de dueños para, de esa
manera, restringir su uso?" 

Para poder resolver este problema, tenemos que juzgar el
efecto en la sociedad de cada de las dos opciones
independientemente: el efecto de desarrollar el software
(sin tener en cuenta la manera en que se redistribuye), y el
efecto de restringir su uso (suponiendo qu el software ha
sido desarrollado). Si una de estas actividades es
beneficiosa y la otra es perjudicial, deberíamos deshacernos
de la doble actividad y usar sólo la beneficiosa. 

En otras palabras, si restringir la distribución de un
programa ya desarrollado es perjudicial para la sociedad en
su conjunto, entonces un desarrollador de software que se
considere ético debería rechazar esta opción. 

Para determinar el efecto de restringir el poder compartir,
necesitamos comparar el valor, para la sociedad, de un
programa restringido (v.g., propietario) con ese mismo
programa, pero accesible a todo el mundo. Esto nos lleva a
comparar dos mundos posibles. 

Este análisis también tiene en cuenta el, a veces defendido,
contra-argumento de que ``el beneficio que se le proporciona
al vecino al recibir una copia de un programa se cancela con
el perjuicio provocado al dueño.'' Este contra-argumento
presupone que el perjuicio y el beneficio son iguales en
magnitud. El análisis llevado a cabo tiene en cuenta el
comparar estas magnitudes, y el resultado muestra que el
beneficio es mucho mayor que el perjuicio. 

Para clarificar todo esto, vamos a aplicarlo a otra área: la
construcción de carreteras. 

La financiación para construir todas las carreteras podría
provenir de peajes. Como consecuencia nos encontraríamos
puntos de peaje en cada esquina. Un sistema de este tipo
generaría incentivo a la hora de mejorar las carreteras.
También tendría la virtud de causar que los usuarios de una
determinada carretera pagasen por ella. Sin embargo, un
punto de peaje es un obstáculo artificial para una
conducción sin cortes --artificial, porque no es una
consecuencia derivada de cómo los coches o las carreteras
funcionan. 

Si comparamos carreteras libres y carreteras con peaje por
su utilidad, encontramos que (siendo iguales), las
carreteras sin puntos de peaje son más baratas de construir,
más baratas para administrar y más eficientes.(2) En un país
pobre, el peaje podría provocar que algunas carreteras
estuviesen inaccesibles a muchos ciudadanos. De manera que
las carreteras sin puntos de peaje ofrecen mayor beneficio a
la sociedad a menor costo; son preferibles por la sociedad.
Luego la sociedad debería elegir financiar las carreteras de
otro modo, no mediante puntos de peaje. El uso de las
carrerteras, una vez construidas, debería ser libre [free]. 

Cuando los defensores de los puntos de peaje los presentan
como simples recaudadores de fondos, distorsionan la
elección que de verdad existe. Los puntos de peaje
incrementan los presupuestos, pero hacen algo además de eso:
De hecho, degradan la carretera. La carretera con peajes no
es tan buena como la carretera libre; el hecho de que se nos
de más carreteras o carreteras técnicamente superiores puede
muy bien no ser una mejora si ello implica sustituir
carreteras libres por carreteras de peaje. Por supuesto, la
construcción de una carretera gratuita cuesta dinero, que de
alguna manera la gente tiene que pagar. Sin embargo, esto no
implica la inevitabilidad de los puntos de peaje. Nosotros,
que en ambos casos pagamos, sacaremos mayor beneficio de
nuestro dinero si compramos una carretera gratuita. 

No es estoy queriendo decir que una carretera con peaje sea
peor que no tener carreteras. Eso sería verdad si el peaje
fuese tan grande que casi nadie pudiese usarla --pero no es
esta la intención para un recaudador de impuestos [--but
this is an unlikely policy for a toll collector]. Sin
embargo, debido a que los puntos de peaje causan pérdida de
tiempo y molestia considerables, es mejor conseguir el
dinero de una manera menos obstaculizadora [obstructive].
Para aplicar este mismo argumento al desarrollo del
software, mostraré ahora que el tener "puntos de peaje" en
programas útiles le cuesta a la sociedad una barbaridad:
provoca que los programas sean más caros a la hora de
construirlos, más caros para distribuir, y menos
satisfactorios y eficientes al usarlos. Se seguirá que la
construcción de programas debería ser promovida de alguna
otra forma. Más tarde, continuaré explicando otros métodos
que promuevan y (hasta donde sea de verdad necesario)
financien el desarrollo de software. 


El Perjuicio Ocasionado por Obstaculizar el Software

Considérese por un momento que un programa ha sido
desarrollado, y que cualesquiera pagos necesarios para su
desarrollo se llevaron a cabo; ahora la sociedad debe
decidir entre convertirlo en propietario o dejar que se use
y comparta libremente. Supóngase que la existencia del
programa y su disponibilidad se desean.(3) 

Las restricciones sobre la distribución y modificación del
programa no puden facilitar su uso. Sólo pueden interferir
con él. Así que el efecto solamente puede ser negativo.
¿Pero cuánto? ¿Y de qué tipo? 

Existen tres niveles diferentes de daño efectivo que
provienen de esta interferencia: 

Un menor número de personas usa el programa. 

Ninguno de los usuarios puede adaptar o arreglar el
programa. 

Otros desarrolladores no pueden aprender del programa, o
basar un trabajo nuevo en él. 

Cada nivel de perjuicio efectivo lleva asociado un perjuicio
psicológico. Me refiero al efecto que las decisiones de la
gente tiene en sus sentimientos, actitudes y
predisposiciones posteriores. Estos cambios en la manera de
pensar de la gente tendrán un efecto posterior en sus
relaciones con sus vecinos, y pueden acarrear consecuencias
efectivas. 

Los tres niveles de perjuicio efectivo desaprovechan parte
del valor que el programa podría proporcionar, pero no lo
pueden reducir a cero. Si desaprovechan casi todo el valor
del programa, entonces el hecho de escribir el programa
perjudica a la sociedad en tanto se dedicó esfuerzo en
escribir el programa. Se podría decir que aquel programa que
produce beneficios al venderse debe proporcionar algún tipo
de beneficio material directo. 

Sin embargo, teniendo en cuenta el perjuicio psicológico
asociado, no existe límite al perjuicio que el desarrollo de
software propietario puede llegar a ocasionar. 


Obstaculizar el Uso de Programas

El primer nivel de perjuicio impide el simple uso del
programa. Una copia del programa tiene un costo marginal
nulo (y se puede pagar este costo realizando esta copia
personalmente), de manera que en un mercado libre, el
programa tendría un precio casi nulo. El pago por una
licencia es un desincentivo significativo a la hora de usar
el programa. Si un programa de gran utilidad es propietario,
mayor será la cantidad de gente que no lo use. 

Es fácil mostrar que la contribución total que un programa
proporciona a la sociedad se reduce al asignársele un dueño.
Cada usuario potencial del programa, enfrentado al hecho de
tener que pagar para usarlo, puede escoger entre pagar o
renunciar a usar el programa. Cuando un usuario escoge
pagar, esto es en realidad una transferencia nula de riqueza
entre las dos partes. Pero cada vez que alguien elige no
usar el programa, se provoca un perjuicio a esa persona sin
que nadie salga beneficiada. La suma entre números negativos
y ceros es siempre negativa. 

Pero esto no reduce la cantidad de trabajo que lleva el
desarrollar el programa. Como resultado, la eficiencia del
proceso entero, medida en satisfacción del usuario final por
hora de trabajo, se reduce. 

Esto muestra la diferencia crucial entre copias de programas
y coches, sillas o sandwiches. No existe una copiadora de
objetos materiales fuera de la ciencia ficción. Pero los
programas son fáciles de copiar; cualquiera puede producir
tantas copias como desee, con muy poco esfuerzo. Esto no es
cierto para objetos materiales porque la materia se
conserva: cada copia nueva tiene que generarse con la misma
materia prima de la misma forma que la primera copia que se
construyó. 

Con objetos materiales, un desincentivo a la hora de usarlos
tiene cierto sentido, porque un menor número de objetos
comprados implica menos materia prima y menos trabajo para
producirlos. Es cierto que generalmente existe un costo
inicial, un costo de desarrollo, que se extiende sobre el
proceso de producción. Pero mientras el costo marginal de
producción puede ser significativo, añadir una COMPARTICIÓN
en el costo de desarrollo no produce una diferencia
cualitativa. Y no requiere restricciones sobre la libertad
de los usuarios normales. 

Sin embargo, imponer un precio en algo que, de otra manera,
podría ser gratuito, es un cambio cualitativo. Un pago
impuesto unilateralmente sobre la distribución del software
provoca un gran desincentivo. 

Lo que es más, la producción centralizada como se practica
en nuestros días es ineficiente incluso en términos de hacer
llegar las copias del software. Este sistema incluye enviar
discos o cintas magnéticas en embalajes superfluos, mandar
grandes cantidades de ellos a lo largo del mundo, y
almacenarlos para venderlos. Este costo se presenta como
derivado del hacer negocios; en realidad, es una parte del
gasto inútil causado por el hecho de tener dueños. 


Perjuicio sobre la Cohesión Social

Suponga que tanto usted como su vecino vieran útil el correr
un cierto programa. En un pacto ético con su vecino,
entenderían que un uso apropiado de la situación podría
hacer posible que los dos usasen ese programa. Una propuesta
tal que sólo a uno se le permitiese usar el programa,
restringiendo al otro, es divisora; ninguno de los dos,
usted o su vecino, la encontraría aceptable. 

El hecho de firmar una licencia típica de software implica
traicionar a su vecino: ``Prometo privar a mi vecino de este
programa de forma que yo sea capaz de tener una copia para
mí.'' Las personas que toman estas decisiones sienten
presión psicológica interior que los justifica, a cambio de
degradar la importancia de ayudar a su vecino-- así que el
espíritu público sale perjudicado. Se trata de un daño
psicosocial asociado con el daño material provocado por el
desincentivo de usar el programa. 

Muchos usuarios inconscientemente admiten lo érroneo de la
negativa a compartir, así que deciden ignorar las licencias
y las leyes, y comparten el programa de todas formas. Pero a
menudo se sienten culpables haciendo eso. Saben que deben
infringir las leyes para poder ser buenos vecinos, pero
siguen considerando las leyes autorativas, y concluyen que
el ser un buen vecino (que lo son) es malo o de lo que
sentirse avergonzado. También se trata de un tipo de daño
psicosocial, pero uno puede escapar de ello decidiendo que
las licencias y las leyes no tiene suficiente fuerza moral. 

Los programadores también sufren ese daño psicosocial al
saber que a muchos usuarios se les impedirá usar su trabajo.
Esto conduce a una actitud de cinismo o negativa. Un
programador puede describir de manera entusiasta un trabajo
que el considera técnicamente excitante; y cuando se le
pregunta: ``¿Se me dejará usar el programa?'', se vuelve
cabizbajo y admite que la respuesta es no. Para poder no
sentirse desalentado, o bien ignora este hecho la mayor
parte del tiempo o adopta una postura cínica pensada para
minimizar su importancia. 

Desde la era de Reagan, la mayor escasez en los Estados
Unidos no es innovación técnica sino más bien el deseo de
trabajar juntos por el bien público. No tiene sentido
alentar lo anterior a expensas de lo primero. 


Obstruir la Adaptación Propia de Programas

El segundo nivel de perjuicio material es la imposibilidad
para adaptar los programas. La posibilidad de modificar el
software es una de las grandes ventajas frente la tecnología
más antigua. Sin embargo, la mayoría del software comercial
disponible no lo está en términos de modificabilidad, ni
siquiera después de comprarlo. Puedes decidir cogerlo o no
cogerlo, como una caja negra --eso es todo. 

Un programa que usted ejecute consiste en una serie de
números cuyo significado es oscuro. Nadie, ni siquiera un
buen programador, puede cambiar fácilmente esos números para
hacer que el programa haga algo diferente. 

Los programadores trabajan normalmente con el ``código
fuente'' del programa, que se encuentra escrito en un
lenguaje de programación como Fortran o C. Usa nombres que
designan a los datos que se usan y a las partes del
programa, y representa operaciones con símbolos tales como
`+' para la suma y `-' para la resta. Está diseñado para
ayudar a los programadores a leer y modificar los programas.
He aquí un ejemplo; un programa que calcula la distancia
entre dos puntos en un plano: 

     float
     distance (p0, p1)
          struct point p0, p1;
     {
       float xdist = p1.x - p0.x;
       float ydist = p1.y - p0.y;
       return sqrt (xdist * xdist + ydist * ydist);
     }

Aquí está ese mismo programa en formato ejecutable, en el
ordenador que suelo utilizar: 

     1314258944      -232267772      -231844864      1634862
     1411907592      -231844736      2159150         1420296208
     -234880989      -234879837      -234879966      -232295424
     1644167167      -3214848        1090581031      1962942495
     572518958       -803143692      1314803317

El código fuente es útil (al menos potencialmente) para
cualquier usuario de un programa. Pero a la mayoría de los
usuarios no se les deja tener copias del código fuente.
Generalmente el código fuente de un programa propietario se
guarda en secreto por el dueño, por miedo a que cualquier
otro pueda aprender algo de él. Los usuarios reciben
solamente los ficheros de números incomprensibles que el
ordenador se encargará de ejecutar. Esto quiere decir que
sólo el dueño del programa puede cambiar el programa. 

Una amiga me habló una vez sobre el hecho de trabajar como
programador en un banco por unos seis meses, escribiendo un
programa similar a algo que se podía obtener comercialmente.
Pensaba que si hubiese tenido acceso al código fuente de ese
programa comercial lo podría haber adaptado fácilmente a las
necesidades del banco. El banco esta dispuesto a pagar por
ello, pero no le estaba permitido hacerlo-- el código fuente
era un secreto. De manera que tuvo que hacer seis meses de
trabajo de construcción, trabajo que aparece en el GNP pero
que realmente fue desperdiciado. 

El laboratorio de Inteligencia Artificial del MIT (AI lab)
recibió, como regalo, una impresora gráfica de Xerox
alrededor de 1977. Corría bajo software libre al que
añadimos bastantes mejoras útiles. Por ejemplo, el software
notificaba inmediatamente al usuario cuando el trabajo de
imprimir se había realizado. Cuando la impresora tenía un
problema, como una abstrucción de papel o falta de papel, el
software notificaba inmediatamente a todos los usuarios que
tuviesen trabajos pendientes. Estás mejoras facilitaban un
trabajo más suave [smooth]. 

Más tarde Xerox donó al Laboratorio de IA una impresora
nueva, más rápida, una de las primeras impresoras láser.
Funcionaba con software propietario que corría en un
ordenador dedicado en exclusiva y separado, de manera que no
pudimos añadir ninguna de nuestras mejoras favoritas.
Pudimos hacer que mandase una notificación cuando un trabajo
de impresión había sido mandado al ordenador dedicado a la
impresora, pero no cuando el trabajo había sido impreso (y
generalmente el retraso era considerable). No había forma de
saber cuándo el trabajo había sido impreso; lo único que
podías hacer era adivinarlo. Y nadie sabía nunca cuando
había un atasco de papel, así que la impresora se quedaba a
menudo sin arreglar por espacio de una hora. 

Los programadores de sistema del laboratorio de IA estaban
capacitados para arreglar aquellos problemas, probablemente
tan capacitados como los autores originales del programa.
Xerox no mostró interés en arreglar aquellos fallos y eligió
advertirnos de ellos, de manera que nos vimos forzados a
aceptar los problemas. Nunca se arreglaron. 

La mayoría de los buenos programdores han experimentado esta
frustración. El banco podía permitirse resolver un problema
escribiendo un programa nuevo partiendo de cero, pero un
usuario típico, no importa la cualificación, sólo puede
arrojar la toalla. 

Arrojar la toalla provoca un daño psicosocial --al espíritu
de independencia. Es desmoralizante vivir en una casa que no
puedes arreglar para adecuarla a tus necesidades. Conduce a
la resignación y al retraimiento, que pueden extenderse a
otros aspectos de la vida de uno mismo. La gente que siente
de esta manera no se encuentran a gusto y no realizan un
buen trabajo. 

Imagínese cómo sería si las recetas de cocina se guardasen
de la misma manera que el software. Uno se podría preguntar,
``¿Cómo cambio esta receta de manera que no tenga sal?'', y
el gran chef respondiese, ``¡Cómo se atreve a insultar mi
receta, mi creación y mi paladar, manoseándola? No tiene
usted el juicio necesario para cambiar mi receta y hacer que
salga bien!'' 

``¡Pero mi doctor me ha prohibido tomar sal! ¿Qué puedo
hacer? ¿Va a quitar usted la sal por mí?'' 

``Me encantaría hacer eso; mis honorarios son sólo 50.000
dólares.'' Las tasas suelen ser grandes debido a la posición
de monopolio sobre los cambios. ``De todas formas, ahora
mismo no tengo tiempo. Estoy ocupado con una comisión para
diseñar una nueva receta de galleta de barco para el
departamento de Marina. Estaré contigo más o menos en dos
años.'' 


Impedir el Desarrollo del Software

El tercer nivel de daño material afecta al desarrollo de
software. El desarrollo del software solía ser un proceso de
evolución, en donde una persona cogía un programa existente
y reescribía algunas partes de él para alguna función nueva,
y entonces otra persona reescribía algunas partes de él para
añadir alguna función nueva más; en algunos casos, esto
continuaba durante un periodo de veinte años. Mientras
tanto, algunas partes de ese programa eran ``canibalizadas''
para formar el inicio de otros programas. 

La existencia de dueños impide este tipo de evolución,
haciendo que sea necesario empezar desde cero cuando se
quiere desarrollar un programa. También impide a los
aprendices estudiar los programas existentes que les enseñen
técnicas útiles o incluso cómo están estructurados los
programas grandes. Los dueños también dificultan la
educación. He conocido estudiantes brillantes en ciencia de
computadores que nunca han visto el código fuente de un
programa extenso.. Puede que fueran buenos escribiendo
pequeños programas, pero no pueden empezar a aprender las
diferentes habilidades para escribir programas extensos si
no pueden ver como lo han hecho otros. 

En cualquier campo intelectual, uno puede conseguir
posiciones más elevadas sosteniéndose en los hombros de
otros. Pero esto no está permitido generalmente en el campo
del software --tu sólo puedes alzarte sobre los hombros de
otras personas en tu empresa. 

El daño psicosocial asociado afecta al espíritu de
cooperación científica, que solía ser tan intensa que los
científicos seguían cooperando incluso cuando sus países
entraban en guerra. Siguiendo este espíritu, los
oceanógrafos japoneses que abandonaban su laboratorio en una
isla del Pacífico presrvaron cuidadosamente su trabajo para
la invasión de los marines de los EE.UU. y dejaron una nota
pidiendo que lo guardaran bien. 

El conflicto por el beneficio ha ocupado lo que le quedaba
de conflicto internacional. Hoy en día los científicos de
bastantes campos no publican lo suficiente en sus trabajos
que puedan permitir a otros repetir el experimento. Publican
solamente aquello que permita a los lectores maravillarse
por lo mucho que saben hacer. Esto es así, desde luego, en
ciencia de computación, en donde el código fuente de los
programas es generalmente secreto. 


No Importa el Cómo se Restringe el Compartir

He estado hablando sobre los efectos de no dejar a la gente
copiar, cambiar o basarse en un programa. No he especificado
el cómo esta obstrucción se lleva a cabo, porque no afecta a
la conclusión. Como quiera que se haga, protección contra
copia, o copyright, o licencias, o encriptación, o tarjetas
ROM, o números de serie en el hardware, si tiene éxito
impidiendo el uso, perjudica. 

Los usuarios consideran algunos de estos métodos más
repugnantes que otros. Creo que los métodos más odiados son
aquellos que cumplen su objetivo. 


El Software Debería ser Libre

He argumentado cómo la pertenencia de un programa-- el poder
de restringir los cambios o las copias-- es obstruyente. Sus
efectos negativos son amplios e importantes. Se sigue pues
que en la sociedad no debería haber dueños de programas. 

Otra manera de entender esto es que lo que la sociedad
necesita es software libre, y el software propietario es un
sustituto pobre. Promover el sustituto no es una manera
lógica de conseguir lo que necesitamos. 

Vaclav Havel nos aconsejó ``Trabajar por algo porque es
bueno, no simplemente porque tiene probabilidades de ser un
éxito.'' Un negocio que produce software propietario tiene
probabilidades de éxito en sus propios y estrechos términos,
pero no es lo que beneficia a la sociedad. 


El por qué la Gente Desarrollará Software

Si eliminamos la propiedad intelectual como forma de animar
a la gente a desarrollar software, al principio se
desarrollará menor cantidad de software, pero ese software
será más útil. No está claro si la satisfacción total que el
usuario recibirá será menor; pero si esto es así, o si
queremos aumentarla de todas formas, existen otras maneras
de promover el desarrollo, exactamente igual que hay formas
alternativas a los puestos de peaje para conseguir dinero de
las carreteras. Antes de que empiece a hablar sobre cómo se
puede hacer esto, primero quiero preguntar cuánta promoción
artificial es verdaderamente necesaria. 


Programar es Divertido

Existen algunas líneas de trabajo en las que pocos entrarán
si no es por dinero; construcción de carreteras, por
ejemplo. Hay otros campos de estudio y arte en las que
existe escasa probabilidad de enriquecerse, en los que la
gente entra por su fascinación o por el valor hacia la
sociedad que han percibido en ellos. Algunos ejemplos son la
lógica matemática, música clásica y arqueología; y
organización política entre trabajadores. La gente compite,
más tristemente que amargamente, por las pocas posiciones
remuneradas existentes, ninguna de las cuales lo está
abundantemente. Quizá tengan que pagar por la posibilidad de
trabajar en ese campo, si pueden permitírselo. 

Un campo así puede transformarse a sí mismo de la noche a la
mañana si empieza a ofrecer la posibilidad de enriquecer.
Cuando un trabajador se convierte en rico, otros piden la
misma oportunidad. Pronto todos pedirán grandes sumas de
dinero por aquello que hacían antes por placer. Después de
un par de años, todo el mundo relacionado con ese campo se
burlará de la posibilidad de realizar el trabajo en ese
campo sin grandes sumas de dinero a cambio. Aconsejarán a
planificadores sociales el asegurarse que estas devoluciones
de capital sean posibles, creando privilegios especiales,
poderes y monopolios alegando que son necesarios para
lograrlo. 

Este cambio sucedió en el campo de la programación
computacional de la década pasada. Hace quince años uno
podía encontrarse con artículos sobre ``adicción a los
ordenadores'': los usuarios estaban ``conectados'' y tenían
hábitos que les costaban cien dólares por semana.
Generalmente se aceptaba que la gente amase tanto el
programar como para acabar con sus matrimonios. Hoy en día,
se entiende que nadie programe sin recibir una excelente
paga por ello. La gente ha olvidado lo que sabía hace quince
años. 

Cuando en cierto momento ocurre que la mayoría de la gente
únicamente trabajará en un determinado campo por una buena
paga, ya no es necesario que se mantenga así. La dinámica
del cambio puede efectuarse al revés si la sociedad
proporciona el empuje inicial. Si anulamos la posibilidad de
grandes riquezas, entonces, después de un tiempo, cuando la
gente haya reajustado sus actitudes, volverán una vez más a
trabajar en ese campo por el placer de hacerlo. 

La pregunta, ``¿Cómo podemos pagar a los programadores?'',
resulta ser una pregunta más fácil cuando nos damos cuenta
de que no es verdaderamente un problema acerca de pagarles
una fortuna. Es más fácil mejorar una forma simple de
ganarse la vida.


Financiar Software Libre

Las instituciones que pagan a los programadores no tienes
por qué ser necesariamente empresas de software. Otras
muchas instituciones que ya existen se pueden encargar de
ello. 

Los fabricantes de hardware saben que es esencial colaborar
en el desarrollo de software incluso aunque no puedan
controlar el uso de ese software. En 1970, la mayoría del
software era libre porque no habían considerado la
posibilidad de restringirlo. Hoy en día, su deseo creciente
de entrar en consorcios muestra su realidad y es que ser
dueños de software no es lo que les importa verdaderamente. 

Las universidades producen bastantes proyectos de
programación. Hoy en día, generalmente venden los
resultados, cuando en la década de los 70 no lo hacían. ¿Hay
alguna duda de que la universidades desarrollarían software
libre si les estuviese prohibida la venta de software? Estos
proyectos podrían estar respaldados por los mismos contratos
y subvenciones gubernamentales que ahora respaldan al
desarrollo de software propietario. 

Es común hoy en día que los investigadores universitarios
obtengan subvenciones para desarrollar un sistema,
desarrollarlo casi hasta el punto de completarlo y llamar a
eso ``acabado'', y luego que las empresas lo retomen allí
dnde se dejó y lo conviertan en útil. A veces etiquetan a la
versión sin acabar ``libre''; si están corruptos de forma
meticulosa entonces consiguen una licencia de exclusividad
por la universidad. Esto no es un secreto; se admite
abiertamente por todo el mundo involucrado. Sin embargo, si
los investigaodres no estuviesen tentados de hacer estas
cosas, seguirían investigando de todas formas. 

Los programadores que escriban software libre pueden vivir
de vender servicios rlacionados con el software. He sido
contratado para portar el Compilador GNU de C para hardware
nuevo y para construir interfaces de usuario para GNU Emacs.
(Ofrezco estas mejoras al público una vez que las he hecho.)
También doy clases por las que me pagan. 

No estoy solo trabajando de esta manera; ahora existe una
corporación que está creciendo de forma exitosa que no
realiza ningún otro tipo de trabajo. Algunas otras compañías
proporcionan soporte comercial por el software libre del
sistema GNU. Esto es el comienzo de una industria
independiente de soporte de software--una industria que
podría convertirse en algo grande si el software libre se
impone. Proporciona a los usuarios una opción generalmente
inaccesible a través del software propietario, excepto a los
más ricos. 

Las nuevas instituciones como Fundación para el Software
Libre pueden también subvencionar a los programadores. La
mayoría de los fondos de la fundación provienen de los
usuarios que compran cintas magnéticas a través del correo.
El software en las cintas magnéticas es libre, lo que quiere
decir que cualquier usuario tiene la libertad de copiarlo y
cambiarlo, pero muchos a pesar de ello pagan por conseguir
copias. (Recuérdese que ``software libre'' se refiere a la
libertad, no al precio.) Algunos usuarios encargan cintas
magnéticas de las que ya tienen una copia como una forma de
contribución que ellos piensan que merecemos. La Fundación
también recibe importantes donaciones de fabricantes de
ordenadores. 

La Fundación para el Software Libre es una sociedad sin
ánimo de lucro, y sus ingresos se gastan en contratar tantos
programadores como se puedan. Si se hubiese planteado como
una empresa, distribuir el mismo software libre al público
por el mismo precio, proporcionaría ahora una buena vida a
su fundador. 

Debido a que la Fundación es una sociedad sin ánimo de
lucro, los programadores trabajan generalmente por la mitad
por lo que podían estar haciéndolo en cualquier otro sitio.
Hacen esto porque estamos libres de burocracia, y porque
encuentran satisfacción sabiendo que su trabajo no
encontrará obastáculos en su uso. Y lo que es más
importante, lo hacen porque sienten que programar es
divertido. Además, los voluntarios han escrito muchos
programas útiles para nosotros. (desde hace poco, incluso
escritores técnicos han empezado a colaborar.) 

Esto confirma que el programar se encuentra entre los campos
más fascinantes, junto con la música y el arte. No debemos
temer que nadie quiera programar. 


¿Qué deben los usuarios a los desarrolladores?

Los usuarios de software tienen una buena razón para
sentirse moralmente obligados a contribuir a su soporte. Los
desarrolladores de software libre están contribuyendo a las
actividades de los usuarios, y es justo a la vez que
beneficioso para los usuarios a largo plazo el proporcionar
fondos para que esto continúe. 

Sin embargo, esto no se aplica a los desarrolladores de
software propietario, ya que la obstrucción conlleva un
castigo más que una recompensa. De manera que tenemos una
paradoja: el desarrollador de software útil tiene el derecho
a recibir el soporte de los usuarios, pero cualquier intento
que convierta esta obligación moral en una petición destruye
la base para la obligación. Un desarrollador puede o bien
merecer una recompensa o pedirla, pero no las dos cosas a la
vez. 

Creo que un desarrollador ético enfrentado con esta paradoja
debe actuar de modo que merezca la recompensa, pero debería
asimismo animar a los usuarios a que realicen donaciones.