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Todos vigilados

Ignacio Ramonet
Le Mode Diplomatique. Abril 2001

Sin duda, ningún hombre libre ha olvidado el principio de 1984, la inquietante novela premonitoria escrita por George Orwell en 1948. El protagonista del libro, Winston Smith, durante "un día de abril frío y claro " vuelve a su casa y ve "un cartel de colores clavado en la pared. Representaba simplemente un enorme rostro, de más de un metro de ancho: la cara de un hombre de unos cuarenta y cinco años, con espeso bigote negro Y rasgos acentuados y hermosos ( ... ). Era uno de esos retratos conseguidos de tal manera que sus ojos parecen seguir lo que ocurre. Una frase, bajo el retrato, decía: EL GRAN HERMANO OS MIRA ( .. ). Desde todos los ángulos importantes, la cara con bigote negro os miraba fijamente. Había otro en la pared de enfrente. EL GRAN HERMANO OS MIRA, repetía la leyenda mientras la mirada de unos ojos negros penetraba los ojos de Winston ". Una vez llegado a su apartamento ¿Se encuentra Winston al abrigo de la vigilancia exterior? La respuesta es no. Porque "un helicóptero se deslizó entre los tejados, planeó un momento como una mosca azul y partió luego como una flecha, en un vuelo curvo. Se trataba de una patrulla que metía la nariz por las ventanas de la gente". Además, en el propio interior del apartamento, una telepantalla - "una placa oblonga de metal, espejo mate encastrado en la pared" -difundía constantemente propaganda, durante las veinticuatro horas del día. Sin que Winston lo pueda impedir: "El sonido del aparato podía bajarse, pero no existía ninguna manera de apagarlo completamente ". Instalada obligatoriamente en todos los hogares, esta telepantalla serviría no sólo para difundir la palabra oficial, sino también para vigilar a todos los ciudadanos: "La telepantalla recibía y transmitía simultáneamente. Captaba todos los sonidos emitidos por Winston, por encima de un murmullo muy bajo. Además mientras Winston permaneciera en el campo de visión de la placa de metal, podía tanto ser visto como escuchado. Naturalmente no había ningún modo de saber si, en un momento dado, estaba siendo vigilado. Nadie podía saber cuántas veces, - y según qué Plan, la policía del pensamiento se metía en una línea individual cualquiera. Podía imaginarse incluso que vigilaba a todo el mundo, constantemente. Pero, en cualquier caso, podía pinchar vuestra línea siempre que quisiera. Había que vivir, se vivía, porque la costumbre se hace instinto, admitiendo que todo lo que dijera iba a ser escuchado y que salvo en la oscuridad cualquier movimiento sería visto " (1).

El universo de vigilancia, propaganda y manipulación que denuncia George 0rweIl en 1984 es el del estalinismo. Dominaba entonces la Unión Soviética y se había extendido, a partir de 1945, a los países del Este de Europa y, al comienzo de la guerra fría, parecía amenazar al mundo.

Desaparecido desde hace mucho tiempo, lo mismo que la propia Unión Soviética, el estalinismo ya no representa ningún peligro; y sin embargo 1984 sigue siendo un libro de una actualidad fascinante. ¿Por qué? Porque, a veces, la fuerza de una obra va más allá de las intenciones de su autor.

Han aparecido modernos atentados contra la vida privada así como nuevos invasores Big Brother contra los cuales las llamadas de atención de Orwell siguen siendo paradójicamente contemporáneas (2). El individuo se proclama libre, pero, de hecho, el perímetro de su libertad es cada vez más restringido. Con la ayuda de nuevas tecnologías, el neoliberalismo triunfante y la dinámica de la mundialización intentan imponer en todas partes un pensamiento único y la dictadura del mercado.

Ante la indiferencia general, una especie de videoespionaje va ganando terreno constantemente. En todas partes, y por todos los medios, en nuestras democracias, supuestamente permisivas, nuestros gestos son espiados, nuestras palabras grabadas, nuestros desplazamientos seguidos, nuestras ideas fichadas, nuestras gestiones desmenuzadas, nuestras actitudes controladas.

¿Queréis algunos ejemplos? Son legión, por eso nos fijaremos en las revelaciones más recientes, aparecidas en la prensa durante las últimas semanas.

Sabemos así que, con motivo de la famosa final de Super Bowl -que el último 28 de enero enfrentó en Tampa (Florida), a los Ravens de Baltimore con los Giants de Nueva York (score final : 34 a 7 a favor de los primeros)- los cerca de 100.000 espectadores asistentes estuvieron sometidos, sin saberlo, a una inquietante experiencia policial. Una veintena de cámaras ocultas, disimuladas en las entradas del estadio filmaron, uno a uno, los rostros de todos los espectadores. Transmitidas inmediatamente por una red de cable, las imágenes fueron analizadas por ordenadores y comparadas con miles de fotos de delincuentes y terroristas buscados, Se identificaron diecinueve sospechosos. Llevada a cabo con ayuda de las firmas Graphco Technologies y Viisage Technology, esta experiencia de vigilancia biométrica en tiempo real se va a repetir para afinar la detección de sospechosos porque de momento y según el Departamento de Defensa estadounidense, el índice de errores supera el 40%...(3) Esto no ha impedido a esas mismas compañías proporcionar a los grandes casinos de Estados Unidos cámaras de vigilancia boimétrica, conectadas a un ordenador ycapaces de analizar 128 características faciales en menos de un segundo, con el objetivo de poder localizar a los clientes "indeseables"... "Durante los últimos diez años (ha revelado Tom Colatosti, presidente de Viisage Technology), vuestra cara ha sido Fotografiada cada vez que habéis entrado en un restaurante McDonald's y en una tienda Dunkin' Donuts , o cada vez que os habéis parado en una estación de servicio. Y no sólo ha sido Fotografiada sino que se ha almacenado en un banco de imágenes... " (4).

Por su parte, en 1998, las autoridades británicas adoptaron una tecnología muy parecida desarrollada por una empresa de Nueva Jersey, Visionics Corp., y fue instalada en un barrio del Este londinense, Newham, donde 300 cámaras de vigilancia biométrica espían permanentemente a los peatones... Hay que decir que en Gran Bretaña, "el Gran Hermano está en todas partes, incluso en los recorridos de los automovilistas británicos. Veinticuatro horas al día, cámaras instalas en lugares estratégicos de la red de carreteras espían a los conductores buenos y malos " (5). Y las autoridades quieren multiplicar la instalación de cámaras delatoras; en algunas regiones, el arsenal fotográfico de observación clandestina se ha mejorado gracias al recurso a las nuevas tecnologías.

Por ejemplo, "en Nottingham, la policía se basa en cámaras digitales para acorralar a los malos conductores. Esos aparatos son capaces de identificar tres vehículos por segundo, de enseñar inmediatamente el documento fotográfico de la infracción, constatado con un ordenador, y de verificar la identidad del propietario".(6).

Durante un reciente coloquio dedicado al tema "Democracia y televigilancia"(7), se ha podido constatar que, también en Francia, ---elGran Hermano ~funciona bien, e incluso cada vez mejor.

Ciertamente, no estamos en el mismo punto que Inglaterra, patria originaria de George Orwell, donde, tras el asesinato del pequeño James por dos adolescentes, todas las ciudades se han dotado de videoespías, con el estímulo del Estado y el asentimiento masivo, y todo de una manera salvaje, sin control ni legislación específica".(8). El número de los lugares franceses sometidos a vídeovigilancia podría superar los 200.000 y, según algunos, alcanzar el millón...La ley estipula que las grabaciones deben ser destruidas al cabo de un mes. Pero ello no impide a los astutos responsables de seguridad en los hipermercados proceder a detenciones sobre imágenes archivadas, como ha descrito el sociólogo Eric Heilman. Un golpecito de impresión y, ialehop!, una ficha más en un fichero que se intercambia, enseguida, con los servicios de policía...(9).

Y así nos enteramos de que el uso del ordenador, o la navegación por Internet desvelan, sin que lo sepamos, nuestros gustos, simpatías e ideas. Como la telepantalla de 1984, nuestro ordenador nos espía permanentemente. En Estados Unidos, el 78% de las grandes empresas ha instalado sistema de vigilancia interna para controlar, almacenar y analizar los mensajes electrónicos de sus asalariados. El 46% de esas empresas ha sancionado a los empleados que habían recurrido al correo electrónico, o había utilizado Internet, para asuntos personales (10). "Spector (350 francos) y Win What Where Investigator (700 francos) son dos programas que permiten peinar la actividad de un ordenador, sin que se entere su usuario. Todas las páginas web, todos los caracteres tecleados (incluso los que se han borrado), pueden repescarse en las entrañas del ordenador " (11l).

Y ¿qué decir de la red espía Echelon, capaz de filtrar, para el gobierno de Estados Unidos, prácticamente todas las comunicaciones efectuadas en el mundo a través de teléfono. fax, télex o correo electrónico?. Según William Studeman, antiguo director de la National Security Agency (NSA), las "orejas" de Echelon podrían captar y analizar, cada media hora, más de un millón de mensajes... (12).

En nuestras sociedades democráticas no existe ya ciertamente el partido único (con sus célebres slogans: "La guerra es la paz; la libertad es la esclavitud; la ignorancia es la fuerza "), ni Ministerio de la Verdad, pero las propagandas (políticas y publicitarias) son más inoportunas y más mortificantes que nunca (13). Y, cada día que pasa nos muestra hasta qué punto, y sin que lo sepamos, se pueden franquear fácilmente, de míl y una formas, las frágiles barreras que protegen nuestra vida privada.

Los textos incluidos en este informe forman parte del bimensual Maniére de Voir n" 56.

(1) George Orwell 1984, Gallimard, París, 2000.

(2) Léase a François Brune, Sous le saleil de Big Brother, L:Harmattan, París, 2000.

(3) International Herald Tribune, 2 de febrero de 2001.

(4) Ibid.

(5) Le Figaro, 8 de febrero de 2001.

(6) Ibid (7) Celebrado en Villeneuve-d'Ascq, cerca de Lille, los días 26 y 27 de enero de 2001.

(8) Le canard enchainé, 31 de enero de 2001.

(9) Ibid,

(10) Cambio 16, Madrid, 5 de febrero de 2001

(11) Le Nouvel Observateur, 25 de enero de 2001.

(12) Cf. El dossier "O Film da Privacidade", en Amanhá, Porto Alegre, noviembre de 2000.

(13) Léase Propagandes silencieuses, Galilée, París, 2000.